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Viaje al pueblo más endeudado de España, que quiso crear un “mar interior”

Un ruinoso proyecto del municipio valenciano de Vallada obliga a apagar dos de cada tres farolas para ahorrar

La socialista María José Tortosa, alcaldesa de Vallada (Valencia), se protege los ojos del sol y señala el horizonte. “El parque iba a ser todo lo que ves y más allá, 1,3 millones de metros cuadrados. La primera piedra se puso hace más de diez años y ya ves cómo está”, dice Tortosa parada en el límite donde se acaba el asfalto y empieza un vasto manto de maleza, al lado de un cartel del que se han ido desprendiendo las letras que componían Valpark, la atmósfera saturada por la fragancia de las matas de genista.

Vallada, 3.030 personas, es el municipio más endeudado de España por habitante. La cuantía exacta total dependerá de cómo se concrete la ejecución de la última sentencia recaída sobre las arcas locales, pero se halla en algún punto entre los 25,5 y los 37 millones. Cada vecino debe entre 8.444 y 12.239 euros. La ratio de deuda sobre los ingresos corrientes del Ayuntamiento se aproxima al 1.000%, lo cual ha obligado al pueblo a imponerse una frugalidad espartana, mantener apagadas dos de cada tres farolas y reducir al mínimo el presupuesto de fiestas. La deuda tiene su origen en los terrenos que hay a los pies de Tortosa, sobre los que su antecesor, Fernando Giner, tuvo la visión de levantar un gran polígono náutico pese a hallarse a 70 kilómetros del puerto más cercano.

Con el nombre de La mar de dins (La mar de dentro) y al calor de la celebración de la Copa del América en Valencia, Giner planificó la construcción de un astillero, un dique seco y una escuela de vela, además de una zona de servicios que incluía un hotel de diez plantas. “En aquel momento era una oportunidad”, mantiene Giner, un maestro de escuela que en 1977 se presentó a las generales por Falange Auténtica, fue alcalde 24 años bajo las siglas de Unión Valenciana y el PP, y presidió la Diputación de Valencia dos legislaturas.

La glamurosa competición de vela llegó y se fue de Valencia sin que nadie reparase en la utilidad del millón y pico de metros cuadrados adquiridos por el Ayuntamiento de Vallada. Giner reformuló entonces su plan y decidió transformar el suelo en un parque logístico bautizado como Valpark. “Se frustró como se frustraron tantos proyectos. Lo que lamento es que se produjera la crisis”, responde por teléfono el político ahora retirado.

El camino pasa por el parque

La Generalitat valenciana y los dirigentes locales del PSOE y el PP —los únicos que presentan candidatura en este municipio el 26 de mayo— creen que el camino del pueblo para salir de la ruina pasa paradójicamente por el parque. “Están viniendo inversores toda la legislatura. Ahora mismo tenemos uno interesado en comprar 200.000 metros, pero nos pide que en 2021 su empresa pueda estar ubicada, y es el pez que se muerde la cola. No se lo puedo vender porque no tengo dinero para urbanizarlo. Pero, si lo tuviera, las empresas vendrían”, lamenta Tortosa, que compatibiliza el cargo de alcaldesa, por el que no cobra, con su trabajo de enfermera. El Gobierno valenciano baraja comprar Valpark o ayudar al municipio a comercializarlo. De momento está evaluando el coste de terminarlo, que requerirá, al menos, diez millones de euros.

“Queremos que la Comunidad Valenciana sea un referente logístico de empresas de distribución y para ello necesitamos darles posibilidades de invertir en grandes parcelas. Vallada está bien situada y tiene al lado la autovía e infraestructura ferroviaria. Lo que pasa es que en el diseño del parque hubo mala gestión, falta de control del gasto y parece que cosas peores”, afirma María José Mira, secretaria autonómica de Modelo Económico. La auditoría ha revelado que en Valpark se pagó por obras no realizadas y se abonaron dos veces los mismos suministros. La empresa responsable aceptó devolver 4,2 millones al Ayuntamiento —sin ellos, la deuda sería mayor— para evitar el juicio. Y el Tribunal de Cuentas reclama a Giner, a su sucesor en la alcaldía y al exsecretario municipal 1,4 millones.

Ninguno de los diez vecinos preguntados al respecto creen que el PP tenga posibilidades de volver al poder en Vallada el 26-M —el centro izquierda obtuvo casi el 60% de los votos en las elecciones del pasado 28-A—. “La gente está muy cabreada con ellos”, dice Rafael Guzmán, agricultor y camionero jubilado, “no tenían que haber endeudado al pueblo como lo han hecho por unos terrenos que no valían nada, porque no había nada en ellos”.

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