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La secta que esclaviza famosas, como la prima de Felipe VI, marcándolas como ganado

Catherine Oxenberg, sobrina lejana de Felipe VI, perteneció a la secta de Keiz Raniere.

El falso gurú Keith Raniere, se enfrenta a un juicio por trata de personas, estafa, posesión de pornografía infantil y conspiración con violencia.

¿Qué puede desear quien lo tiene todo en este mundo? Tal vez renunciar a ello, convertirse en esclavo y humillarse. Eso es lo que hicieron unas 16.000 personas de varios países al dejarse embaucar por Keith Raniere, líder de la secta Nxivm. Y no eran personas normales: desde actrices de Hollywood hasta tres parientes de ex presidentes, pasando por una prima lejana el Rey Felipe VI o el magnate Richard Branson, miles de ricos, famosos y poderosos se sometieron a los dictados de un tipo que se considera a sí mismo como “el hombre más inteligente y ético del mundo”. Los detalles de la historia de Nxivm son tan grotescos que si no se estuvieran revelando bajo juramento en un juicio resultarían increíbles.

Desde que en 1998 fundó la organización Nxivm para orientar a ejecutivos y personas de éxito, hasta que fue detenido el año pasado en una lujosa mansión de Puerto Vallarta, en México, Raniere consiguió captar a miles de personas que profesaban un culto ciego hacia su persona y que a su vez actuaban de “embajadores” de la organización para atraer a más fieles. A pesar de que fue denunciado por la prensa en varias ocasiones, Raniere consiguió acallar las críticas que le persiguieron durante dos décadas.

El juicio por trata de personas, estafa, posesión de pornografía infantil y conspiración con violencia se está celebrando estos días en el estado de Nueva York. Irónicamente, el hombre que, según los testigos de cargo, obligaba a sus fieles a vivir recluidas y sin contacto con el mundo exterior, se enfrenta a una cadena perpetua.

Keith Raniere, el líder de la secta, en una conversación en su canal de YouTube.

“Soy una mezcla de Einstein y Gandhi”, ha dicho durante el juicio. Y eso es lo que durante años creyeron sus rendidos seguidores, que para complacerle llegaron a destrozar sus carreras, poner en peligro sus vidas y las de sus familiares, sin dudar en entregarle su dinero, su libertad y sus cuerpos. Mediante siniestras técnicas de dominio basadas en el abuso físico y el chantaje, Raniere logró tener a su servicio un ejército de esclavas sexuales a las que marcaba a fuego con sus iniciales como si fueran reses, embajadores que captaban fieles para la secta -uno de ellos el hijo del ex presidente mexicano Salinas de Gortari- y una maquinaria de extorsión y amenazas a millonarios que le hizo ganar una fortuna.

Las técnicas de control de Raniere

Durante 20 años, algunos de los nombres habituales de las páginas del corazón, el espectáculo y las finanzas siguieron ciegamente los dictados de un oscuro y caprichoso líder. Una de esas víctimas fue la joven India Oxenberg, hija de la actriz Catherine Oxenberg que se hizo célebre en España gracias a la serie Dinastía y es una prima lejana del rey Felipe VI. Además, la familia Oxenberg es descendiente de zares y emperadores rusos, así como de las familias reales de Dinamarca, Grecia y Gran Bretaña. 

¿Cómo pudieron dejarse engañar tantos, tan ricos y durante tanto tiempo? El gancho eran unos “cursos de mejora personal” cuya definición era tan confusa como improbables sus resultados. El exorbitante precio de estas “enseñanzas” nunca bajaba de las decenas de miles de euros, lo que aseguraba dos cosas: que solo los más pudientes podrían acercarse a Nxivm y que su compromiso sería absoluto.

Keith Raniere, que hoy cuenta 58 años, afirma que al cumplir la edad de Cristo (33) había conseguido vender productos por valor de exactamente 1.000 millones de dólares con una de sus empresas cuyo funcionamiento se basaba en el típico timo piramidal. Tras ser juzgado por estafa se dedicó a poner en marcha negocios camuflados como servicios de coaching o asesoramiento personal que poco a poco iban perfilando lo que más tarde sería Nexivm.

La ristra de fundaciones, supuestamente sin ánimo de lucro, que creó bajo nombres tan pintorescos como A capella, Ultima, Arco Iris o Consorcio Mundial, no tuvieron, sin embargo, mucho éxito. Cada proyecto estaba dirigido a un tipo de clientes: artistas, mujeres, ejecutivos, universitarios… De aquellas ¿empresas? Ya no queda ni rastro. Tal vez el fracaso tenía que ver con la enrevesada definición que hacía de sus “cursos”: “experiencias multidisciplinarias innovadoras para avanzar en la expresión innovadora humana en todas sus formas para la resolución de problemas en movimiento hacia una civilización más noble para formar individuos con un alto grado de ética compasiva…” Etcétera, etcétera.

Las iniciales que Keith Raniere marca a fuego en sus víctimas.

En 1998 lo intentó una vez más. Sentía que había llegado el momento de poner en práctica todas sus facultades y recurrir a los contactos que había hecho, así como su habilidad para manipular a la gente. La incipiente crisis financiera había dejado a muchos ejecutivos sin trabajo, asustados y sin confianza en sí mismos, y allí estaba Raniere, derrochando confianza, seguridad y ofreciendo cursos que les harían mejores personas y por tanto mejores profesionales.

Fue entonces cuando fundó Nexivm, una organización que prometía el éxito a quienes siguiesen su programa de doce puntos. El camino era “la reverencia como muestra de respeto”; la finalidad “controlar los recursos y las riquezas del mundo entero”; el principal mandamiento, “no revelar los secretos de Nexivm a nadie”. Su invento funcionó y durante los años siguientes Raniere empezó a acumular dos cosas: hombres que le daban su dinero y mujeres que aceptaban ser sus esclavas sexuales. También le empezaron a llegar múltiples denuncias por violar a menores. Años atrás, su joven hermana, con quien se dice mantenía una relación de incesto, se había suicidado. 

Raniere afirma que aprendió de manera autodidacta a tocar varios instrumentos “a nivel de concierto” (sic) y que aprendió por sí mismo en 19 horas “matemáticas avanzadas” (ambas cosas a la edad de 12 años). Con historias así y con un magnetismo personal que solo pueden atestiguar quienes le conocieron, consiguió acceder a personalidades como Carlos Emiliano Salinas Occeli, el hijo del ex presidente de México Salinas de Gortari, además de otros parientes de magnates, aristócratas y famosos. Esa era su táctica: controlar a personas poderosas a través de sus familiares más vulnerables.

“Daniela”, de quien no se ha divulgado su identidad, es una de las testigos principales en el juicio contra Raniere y asegura que una de las pruebas de lealtad para con el grupo consistió en facilitarle a Raniere la contraseña del correo de su padre, un poderoso empresario. Otra forma de controlar a los fieles era obligarles a enviar fotos suyas desnudos a Raniere al menos una vez al mes, contarle secretos muy personales y sobre todo entregarle dinero, mucho dinero. Además de todo el sexo que él quisiera.

Allison Mack a Richard Branson, las víctimas de Raniere

La lista de famosos que cayeron en la red de Raniere incluye a la actriz Linda Evans, a Allison Mack (de la serie Smallville), que además se ocupaba de captar más víctimas, Richard Branson, que prestaba su isla privada para las reuniones de Nexivm, infinidad de empresarios de éxito, millonarios, hijas de hombres poderosos (se habla de hasta tres familias de ex presidentes de México), ricas herederas como las hermanas Bronfman (que donaron más de cien millones de euros a la organización) e incluso aristócratas europeos.

Un ritual en el que se le marcan a fuego las iniciales a una de las víctimas.

Cómo conseguía dominar a personas que normalmente están acostumbradas a mandar es un misterio que Raniere se llevará a su celda, pero llaman la atención hechos como que sus esclavas sexuales favoritas se dejasen marcar a fuego en la cadera las iniciales de su líder, igual que si fuesen ganado. “Gracias, llevaré esta marca con orgullo el resto de mi vida. Gracias”, dice una de las víctimas en un vídeo difundido en la televisión mexicana mientras otras mujeres la sujetan y es marcada con las iniciales “KR”.

El lema de “hacer cosas no éticas de una forma ética” era la excusa del siniestro Raniere para hacer y obligar a hacer cualquier cosa de manera impune. Cuando una de las chicas menores de edad de Nexivm le rogó que aceptase desvirgarla, él la obligó a perder peso y a renunciar a tocar siquiera a ningún otro hombre antes de aceptar. “No puedo compartir mi energía sexual con alguien con sobrepeso”, le dijo.

La sumisión extrema de todos los fieles alcanzaba su máxima expresión en las fiestas de cumpleaños del falso gurú, pues en esas ocasiones todos sus deseos debían ser satisfechos sin resistencia, por retorcidos que fuesen. Las celebraciones se prolongaban durante días, cuando, rendido y hastiado, el gran líder decidía que necesitaba descansar. Según un agente del FBI, a estos cumpleaños celebrados en el Estado de Nueva York solían asistir 15 o 20 mujeres elegidas por Raniere y se les prohibía hablar de lo allí ocurrido con absolutamente nadie.

La caída de Raniere

No fue hasta el año pasado que las autoridades consiguieron acumular pruebas suficientes contra Raniere. En 2003 la revista Forbes llevó a su portada los extraños procedimientos del “formador de ejecutivos más extraño del mundo”, un titular que acompañaba al rostro impasible y un tanto anodino del inefable Raniere. Finalmente, tras años de investigaciones y gracias a la información facilitada por una seguidora despechada, la policía mexicana localizó al líder de Nxivm en una mansión de Puerto Vallarta en marzo de 2018.

Las fuerzas especiales rodearon la casa y cuando el comando entró en ella vieron atónitos que se estaba celebrando una de las rocambolescas “ceremonias de compromiso” en las que siete mujeres practicaban sexo oral por turnos a Raniere. Una de ellas, la actriz Allison Mack, vio cómo su idolatrado gurú se escondía en una de las habitaciones y pedía a gritos a su harén que le protegiesen de la policía. Según otra de las “elegidas”, solo entonces se dieron cuenta de que tal vez, aquel hombre que les había prometido todo “era un cobarde y no el protector que decía ser; nunca se me ocurrió que [en una situación así] yo elegiría a Keith y que Keith elegiría a Keith”.

Portada de la revista Forbes que lo considera un ‘coach’ extraño.

Las declaraciones que se están filtrando desde que empezó el juicio dibujan la delirante realidad paralela en que vivían las víctimas de Nxivm. Prohibición de cortarse el pelo sin permiso, encierros de meses en sus propias casas, entrega de pasaportes y documentos a Raniere para que pudiese controlar sus movimientos… Una de las pocas personas que consiguió escapar de la órbita de la secta contaba a la CNN cómo, años después de aquel infierno, aún tiene dificultades para relacionarse normalmente con la gente y su familia aún la considera una traidora a los “ideales” Nxivm. 

Debe haber un placer extraño en humillarse voluntariamente, en entregar porque sí todo lo que se tiene a alguien que lo reclama sin ningún derecho y sin ofrecer nada a cambio. Tal vez, cuando se tiene todo en este mundo (dinero, poder, fama) por el simple hecho de haber nacido en una alta cuna, se siente la pulsión de sufrir o de hacer algo drástico para justificarse ante los demás por haber disfrutado de ventajas.

Algunas de las víctimas de Keith Raniere pudieron pensar cosas así antes de caer en las redes de su secta, que les prometía ser mejores personas a cambio de esfuerzo y sufrimiento mientras se desprendían de lo material y del respeto por sí mismas. De un modo perverso, es incluso posible que tras el juicio que está aireando las vejaciones, saqueos y sometimientos que sufrieron en Nxivm, algunas de las víctimas alcancen una catarsis y que, finalmente, sean personas más sabias. De ser así, realmente habrán cumplido sus ansias de mejora personal, aunque haya sido a costa de una experiencia traumática llena de sufrimiento y vergüenza. Pero si han aprendido algo lo habrán hecho por sí mismas y no gracias a ningún líder.

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