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El líder del Barça en Girona fue Ter Stegen

Messi fue abucheado durante un rato en Montilivi en un partido muy bien competido por el desafortunado equipo de Eusebio

El mejor de los porteros puede ganar un partido, también en el Barça, el mismo equipo que celebra el fichaje de un volante como De Jong para mantener su ADN. Los signos de identidad del fútbol barcelonista son cada día más cuestionados después de actuaciones tan descorazonadoras como la de Girona. Vive el Barcelona del poderío de sus centrales y de su guardameta, excelente con las manos y con los pies, igual de resolutivo con sus paradas que en el inicio del juego, decisivo con 0-0 y 0-1 y en el 0-2 de Messi. El 10 fue muy abucheado en Montilivi, una reacción que explica la impotencia del Girona, condicionado por el árbitro, presa de la fatalidad, abatido por Ter Stegen.

3-5-2

Eusebio Sacristán

13

Tarjeta amarilla

51′

Tarjeta amarilla

Bounou

5

Alcalá

2

Tarjeta roja

50′

Tarjeta roja

Bernardo

15

Tarjeta amarilla

68′

Tarjeta amarilla

Juanpe

23

Cambio

69′

Sale Douglas Luiz

Aleix García Serrano

24

Pedro Porro

8

Pere Pons

34

Valery Fernández

6

Cambio

85′

Sale Paik Seung-Ho

Alex Granell

7

Tarjeta amarilla

88′

Tarjeta amarilla

Stuani

9

Cambio

79′

Sale Lozano

Portu

1

Ter Stegen

2

1 goles

8′

Gol

Nelson Semedo

3

Piqué

15

Cambio

76′

Sale Vermaelen

Tarjeta amarilla

30′

Tarjeta amarilla

Clement Lenglet

18

Alba

5

Cambio

81′

Sale Sergi Roberto

Tarjeta amarilla

42′

Tarjeta amarilla

Busquets

4

Rakitic

22

Cambio

57′

Sale Arthur Melo

Tarjeta amarilla

36′

Tarjeta amarilla

Vidal

10

1 goles

67′

Gol

Messi

7

Coutinho

9

Luis Suárez

4-3-3

Ernesto Valverde

Ya son ocho los partidos que suma el Girona sin ganar, tantos como victorias seguidas lleva el Barcelona. Así funcionan las rachas en el fútbol y en LaLiga. Vestidos de azulgrana o amarillo chillón-fluorescente, el plantel de Valverde ha aprendido a gestionar un torneo de mínimos: escasean los puntos, los goles y las jugadas, y hay días en que hasta escasea Messi. Ni siquiera con un gol a favor tuvieron una tarde plácida los barcelonistas, que empeoraron progresivamente, demasiado convencionales y hasta vulgares, faltos de regate y desequilibrio sin Dembélé, sometidos en la cancha por un valiente y laborioso Girona.

A la carga ambiental de Montilivi, especialmente lúdico y nacionalista, dispuesta la hinchada a reivindicar el factor campo, respondió el equipo con una presión alta y un juego valiente, un plan exigente para el Barça. Nadie tuvo ninguna duda de que el partido se disputaba en Girona y no en el Hard Rock Stadium de Florida. La respuesta azulgrana fue tan interesante como inteligente porque se organizó a partir de la posesión de la pelota y de la finura de Coutinho. Aunque reiterativo en las pérdidas, el brasileño se ofrecía en cada jugada, necesitado de protagonismo después de mucho tiempo de abatimiento, animado también por sus compañeros del Barcelona, sostenido por Valverde.

Coutinho intervino en el 0-1. A una llegada suya respondió mal en el rechazo Bernardo y el balón quedó suelto a pies de Semedo después de un tiro fallido de Arturo Vidal. Las dudas de la zaga local contrastaron con la determinación del portugués, titular por delante de Sergi Roberto. Y Coutinho tuvo también el 0-2 en una asistencia de Messi que neutralizó Bono después de un excelente mano a mano con el 7 del Barça. Al Girona, intenso y admirable por su anticipación, le costaba encontrar la línea de pase, muy confiado en las acciones de estrategia y en el salto de sus centrales y de Stuani. El uruguayo marcó decididamente la ofensiva con un posible penalti por agarrón de Jordi Alba.

Al esforzado Girona le alcanzaba con su poderío aéreo para desajustar al Barça y destemplar a Arturo Vidal. Los muchachos de Eusebio por el contrario no cerraban bien, permeables en su cancha, constantes en las faltas tácticas para contrarrestar sus deficiencias en el repliegue, poco compactos ante fútbol entrelíneas de Messi. El encuentro estuvo muy abierto durante un buen rato, tiempo para la poesía e instagram, para contemplar una preciosa cortina de lluvia y admirar después el arco iris del cielo de Girona, un paisaje que ni pintado para olvidar Miami. La bucólica postal dejó embobado al Barça. La tierra se tragó a Coutinho desde que falló ante Bono y se desató el Girona.

No empató Stuani porque Ter Stegen le aguantó muy bien y sacó con la pierna derecha el tiro del 7. Y no marcó tampoco acto seguido Pons después que Piqué sacara el balón debajo de la portería del Barça. Nadie mejor que Pons, excelente en el despliegue, para expresar la fe y orgullo del Girona. Igual de significativa era también la presencia de Arturo Vidal para explicar la dispersión del Barça. Tampoco aparecía Coutinho. Y se administraba mucho Messi. Así que Stuani percutió de nuevo y respondió otra vez Ter Stegen en medio del atropello del Girona. La fogosidad del Girona no gustó a Luis Suárez ni a Messi y el árbitro expulsó por doble amonestación al central Bernardo.

No desfalleció el Girona ni en situación de inferioridad y tampoco despabiló con un jugador más el Barça. Hubo hasta tres llegadas locales hasta las narices de Ter Stegen hasta que Valverde dio entrada a Arthur para intentar calmar el partido de Montilivi. No había manera porque tartamudeaba Busquets. A falta de control, incómodos con el 3-5-2 del Girona, los azulgrana se encomendaron a la frialdad de Ter Stegen. El portero tiró la contra a campo abierto para Luis Suárez, Jordi Alba le dio continuidad al giro del uruguayo y el cuero se paró en los pies de Messi, impasible al griterío, sereno en el control, sutil en el toque ante Bono.

El Girona solo se desfondó a partir del 0-2. Ya no le quedaba aire ni siquiera para protestar después de salir mal parado de cada una de las decisiones dudosas que tomó González Fuertes. Incluso el Barça pareció que se apiadaba entonces de un equipo admirable y no metió el 0-3 que para nada hubiera reflejado la tarde vivida en Montilivi y soñada en Miami. El marcador fue manifiestamente favorable al líder y en cambio el juego y el ambiente de Girona marcaron distancias respecto al Barcelona, como si por un momento se hubiera roto el vínculo, expresado en la rechifla a Messi. El Girona no está dispuesto a rendir pleitesía al Barcelona ni al 10.

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