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Cuatro seleccionadores en un año

Rubiales afronta otra difícil situación después del caso de Lopetegui

El 12 de junio de 2018, a dos días de que comenzara el Mundial de Rusia, un comunicado del Real Madrid activó una bomba en la concentración de la selección española. El conjunto blanco anunciaba la contratación del entonces seleccionador, Julen Lopetegui, de cara a la temporada venidera y desataba un terremoto que en unas convulsísimas horas siguientes desencadenó en el despido del entrenador vasco y el nombramiento de Fernando Hierro, director deportivo, como responsable del equipo durante la cita mundialista. Desde ese 13 de junio hasta ahora, poco más de un año, la selección ha tenido, pues, cuatro ocupantes en su banquillo: Lopetegui, Hierro, Luis Enrique y Robert Moreno.

“La vida está llena de reveses y de momentos de felicidad. Mi mayor preocupación no está en quién coge la selección ahora. Estoy tranquilo. Mi preocupación es estar con quien lo necesita. Igual que con Lopetegui tomamos una decisión y se explicó, ahora nos mantenemos en la misma línea de valores. Estamos tranquilos con este cuerpo técnico. No creo en la buena o mala suerte, creo en el trabajo”, argumentó Luis Rubiales cuando se le sugirió si el mal fario le perseguía como presidente por haber tenido cuatro seleccionadores en menos de un año.

De todas las decisiones, la de destituir a Lopetegui fue la que más polvareda levantó y la que más alcance en el tiempo ha tenido. “Se ha usado la palabra espantada y yo no pegué ninguna espantada. No por decir muchas veces una mentira se convierte en verdad. A mí me echaron cuando iba a cumplir mi mejor sueño”, destacó recientemente Lopetegui. “Fue la primera vez que se puso precio con una cláusula a la salida de un seleccionador y se ha mentido mucho. Quiero dejar esto claro, me echaron y nos privaron de disfrutar de nuestro sueño”, defendió en el espacio televisivo Universo Valdano. Rubiales sostiene que la decisión de anunciar su fichaje por el Real Madrid antes de que comenzara el Mundial no se podía consentir porque ningún club podía quedar por encima de la Federación.

 

Compromiso de lealtad

 La marcha de Fernando Hierro fue más normal tras el fracaso de la selección en el Mundial de Rusia, donde fue apeada en los octavos de final por la selección anfitriona en la tanda de penaltis. La relación con Hierro tampoco era muy fluida desde los tiempos de este como director deportivo, cargo al que había regresado bajo la presidencia interina de Juan Luis Larrea y que ya había ocupado entre 2007 y 2011. De no haber sido destituido Lopetegui, desde la Federación aseguraban que Hierro hubiera dimitido como director deportivo al término del Mundial o que Rubiales hubiera terminado despidiéndole.

La elección de Luis Enrique respondió a la intención de no traicionar el estilo con el que España había logrado sus mayores éxitos, pero también a los matices de un entrenador que no huye de un fútbol más vertical y rápido cuando el rival concede espacios. También se apostaba por un entrenador con una fuerte personalidad que aceptó una oferta económica muy inferior a la que le ofrecían varios clubes de la Premier League. Esto generó en Rubiales y en Molina un compromiso de lealtad que les llevó a no presionar con una fecha de regreso a Luis Enrique cuando comenzaron los problemas personales que han derivado en que la selección sume su cuarto seleccionador en un año.

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